
Una de las dolencias en las cuales esta realidad es más evidente es la endocarditis infecciosa, esto es, la afección de las válvulas cardíacas por parte de un agente infeccioso, en general bacteriano. Distintas circunstancias actúan como factores predisponentes, entre las cuales se destacan el antecedente de cirugías cardíacas y el uso de drogas por vía intravenosa.
Ante un paciente afectado, es muy importante la interrelación entre el médico internista, el infectólogo, el cardiólogo, el cardiocirujano, el especialista en diagnóstico por imágenes y los enfermeros. El tratamiento multidisciplinario ha asegurado en los últimos años una mayor tasa de supervivencia y una mejor calidad de vida de los sujetos que padecen una endocarditis infecciosa. Por lo tanto, un enfoque interrelacionado con la colaboración de todo el equipo de salud representa una herramienta atractiva y eficaz para optimizar los resultados en este ámbito.


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