
Tanto en los niños como en los adolescentes y adultos con síndrome de Down, se requiere un enfoque multidisciplinario para llevar a su máxima expresión las potencialidades de estos enfermos. Por lo tanto, en la etapa juvenil, la tarea del pediatra debe ser secundada por los estimuladores tempranos, sin olvidar la importancia del equipo de salud mental y de los terapistas ocupacionales. En los pacientes adultos, el asesoramiento de oftalmólogos, neurólogos y enfermeros especializados puede permitir un notable crecimiento personal e inserción social.
En casos particulares, los cardiólogos y los odontólogos representan componentes del equipo de salud que brindan una ayuda apreciable para la asistencia de las personas con síndrome de Down. La tarea multidisciplinaria se convierte así en el mejor enfoque que puede brindarse a los pacientes afectados por esta alteración cromosómica.


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