
Los médicos formados en cualquiera de estas disciplinas pueden continuar su capacitación en Andrología por el camino de los diversos cursos superiores y concurrencias que ofrecen la mayor parte de las sociedades científicas relacionadas con esta temática en Iberoamérica. Algunos sistemas de residencia de Endocrinología o Urología cuentan con la opción de especializarse en esta área, si bien se trata de excepciones y no de la norma.
Para el caso de los enfermeros, muchos diplomados pueden volcarse al consultorio andrológico para colaborar con aspectos clínicos, docentes y de promoción de la salud, en especial entre los adultos mayores que concurren a la evaluación por afecciones como la disfunción eréctil.
Las proyecciones permiten sospechar que la demanda de esta especialidad continuará creciendo en los próximos años, con la necesidad de disponer de profesionales idóneos para satisfacer los requerimientos de estos pacientes.


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