Los graduados en medicina que se muestran interesados en esta disciplina pueden capacitarse por medio de 2 recursos. La primera opción es la realización de una residencia profesional en Reumatología general, que se extiende en general por 3 a 4 años y en la que se incluye la atención de enfermos internados y ambulatorios. Esta etapa es sucedida de un curso superior en Pediatría de no menos de 3 semestres de duración.
El segundo camino es efectuar una residencia en Clínica Pediátrica durante 4 años, con un ulterior programa de especialización en Reumatología del orden de los 2 semestres. Se ha señalado que esta alternativa brindaría una mayor formación en la asistencia general del paciente pediátrico, con mayor capacitación en semiología general.
Estos profesionales se encargan del abordaje de las distintas formas de reumatismo infantil, incluidas las formas autoinmunes y aquellas degenerativas como las miopatías genéticas. Asimismo, algunos reumatólogos infantiles se encargan de la coordinación de la rehabilitación de ciertas lesiones deportivas propias de esta población vulnerable.


Guardar post en Delicious
Suscribirse al blog
