
Además del importantísimo aporte de los enfermeros especializados, los médicos neonatólogos constituyen un pilar decisivo en esta difícil tarea. La capacitación formal para el ejercicio profesional incluye la necesaria Residencia Médica en Pediatría General, con rotaciones incluidas en cuidados intensivos y servicios de emergencia. A posteriori, es posible la realización ya sea de una segunda residencia médica de 3 años de extensión o bien un curso superior universitario de duración similar, acompañado de prácticas hospitalarias diarias.
En ambas circunstancias, los neonatólogos se forman y actualizan en temas de Pediatría, Obstetricia, Farmacología, Anestesia, manejo del dolor, Cirugía Pediátrica, Nefrología, Neumonología y Cardiología, entre otras disciplinas conexas. Algunos cursos proponen la rotación por áreas de cuidados intensivos de adultos, para complementar otros aspectos de la formación integral.
La mayor demanda de estos profesionales en todo el mundo permite estimar un posible crecimiento de los puestos de trabajo y el incremento acompañante de las plazas de residencias médicas vinculadas con la especialidad.


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