
Los graduados en Odontología pueden incursionar en esta variante mediante la realización de cursos de especialización, que abarcan períodos del orden de los 2 a los 3 semestres, dependiendo de cada institución académica. Es recomendable una capacitación previa en cirugía odontológica o maxilofacial para facilitar algunas tareas relacionadas con la labor estética en sí misma.
Entre las afecciones que motivan la derivación al odontólogo esteticista sobresalen las anomalías dentarias (asimetrías, separación interdentaria excesiva, cambios en la coloración de diversas causas, fracturas secundarias a traumatismos, malformaciones o bruxismo) y las relacionadas con encías y labios.
Los recursos terapéuticos aplicados por estos profesionales comprenden, en una lista no excluyente, el blanqueamiento dental, la reparación de caries y diastasis, la reposición con prótesis y la reparación de lesiones de partes óseas (piezas dentales) o blandas (carrillos, labios, encías).


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