Los avances de la ciencia biomédica han motivado con frecuencia conflictos bioéticos de variada magnitud. En este contexto, el papel de los
enfermeros comienza a definirse en forma concreta, con estímulo de su participación en el
Comité de Bioética de cada institución y el establecimiento de ciertas normativas universales que deben ser respetadas. Entre ellas, se hace fuerte énfasis en el perfeccionamiento académico y práctico del personal de
Enfermería.
Debe señalarse que, en el marco del componente bioético del ejercicio profesional, el enfermero es responsable en forma personal de su actuación y del mantenimiento de su capacitación merced a estrategias de educación continua. Asimismo, se considera relevante la posibilidad de mantener la calidad de atención más elevada que sea posible ante cada situación específica.
En coincidencia, en especial en el caso de
los enfermeros con funciones de gestión, docencia o coordinación de grupos, el profesional debe definir en forma prudente su competencia individual a la hora de delegar responsabilidades o, por el contrario, de aceptarla. Este aspecto resulta clave cuando se comprende que el
graduado en Enfermería debe mantener en todo momento la conducta apropiada que exige su profesión en términos de la salud de los enfermos a su cargo.
Estos
aspectos bioéticos de la capacitación profesional en Enfermería, incluidos en la actualidad en las currículas de la carrera, se enfocan en el concepto de que el centro de atención y de las tareas de estos profesionales confluyen en el individuo, sus allegados y la comunidad toda.