Las
enfermedades gastrointestinales se destacan por su elevada prevalencia en pacientes de distintos grupos de edad. Los niños no constituyen una excepción a esta regla; asimismo, ciertos procesos patológicos se diagnostican en general en la niñez y requieren de profesionales de alta capacitación para su enfoque correcto.
En este sentido, los
gastropediatras constituyen especialistas que abordan una primera fase de su formación profesional en el terreno de la Pediatría clínica, mediante una residencia médica de 3 a 4 años o un curso superior universitario de extensión similar. En una segunda fase, tanto en el marco de una nueva residencia postbásica o de un posgrado, el pediatra logra su título en
Gastroenterología al cabo de 4 a 6 semestres.
Entre las áreas de alcance de los
gastropediatras se hace hincapié en:
- los síndromes de malabsorción, con especial énfasis en la enfermedad celíaca
- las hepatopatías específicas para la edad (atresias, malformaciones de la vía biliar)
- las parasitosis de áreas epidémicas y endémicas
- las malformaciones del tubo digestivo
- las formas pediátricas y hebiátricas de la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa
La mayor difusión de la cirugía pediátrica y la medicina de trasplantes ha motivado una diversificación de la
gastroenterología pediátrica que probablemente se extenderá en el mediano plazo.