
A estos aspectos deben agregarse los requisitos particulares de los niños con necesidades especiales, como aquellos con hipotonía moderada a grave, hiperlaxitud, alteraciones del neurodesarrollo, parálisis cerebral o espasticidad. En todos los casos, el fisiatra pediátrico, junto al pediatra y al estimulador temprano, son los más indicados para la optimización del desempeño psicofísico y la calidad de vida.
Tanto el fisiatra como el kinesiólogo interesados en esta disciplina deben continuar su formación profesional durante 6 semestres para alcanzar la capacitación necesaria para el trabajo con niños y adolescentes. Además de la sólida instrucción en aspectos teóricos fisiológicos y biomecánicos, resulta cardinal la práctica diaria en instituciones de adecuada complejidad, para completar los aspectos estratégicos del trabajo cotidiano.
La mayor supervivencia de los niños con necesidades especiales y la revaloración del deporte en los menores motivan una creciente demanda de fisiatras pediátricos a corto y a largo plazo.


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